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Federico Cantero Villamil, nacido el 22 de junio de 1874 en Madrid, es una figura emblemática en la historia de la ingeniería en España. Su legado abarca no solo la ingeniería hidráulica, donde destacó de manera notable, sino también otros campos donde su ingenio y visión dejaron huella, destacando sobre manera el ferroviario y el aeronáutico 

Se graduó en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en 1896, tras tener como profesor en la Escuela –entre otros- a Félix Boix, que ya ha pasado por nuestro blog (enlace). Desde el inicio de su carrera, mostró un interés particular por la hidráulica, un campo que le apasionaba y al que dedicaría gran parte de su vida profesional.  

En 1899 se inician las obras del salto hidroeléctrico de San Román, uno de los primeros de España, para lo que previamente se había creado la empresa El Porvenir de Zamora S.A. Fue el primero de los múltiples proyectos hidráulicos en los que estuvo implicado Villamil, siendo el más destacado la construcción del Salto de Ricobayo en el río Esla, concluido en 1934, uno de los más grandes y ambiciosos de su tiempo y que sirvió como modelo para futuros proyectos en el país. 

Destacable es, sin duda, su etapa de ingeniero ferroviario como figura destacada de la compañía de ferrocarriles de Medina a Zamora y de Orense a Vigo (MZOV). Fue un periodo comprendido entre 1904 y 1918 donde Federico estuvo implicado en el proyecto de acceso directo a Galicia desde la Meseta por el camino más corto.  

También fue un gran inventor. A lo largo de su vida, registró numerosas patentes relacionadas con la ingeniería hidráulica y otros campos. Entre sus inventos más notables se encuentra un modelo de turbina hidráulica y un dispositivo para la regulación automática del caudal en presas. Estos inventos no solo mejoraron la eficiencia de las instalaciones hidroeléctricas, sino que también contribuyeron a la seguridad y estabilidad de las infraestructuras hidráulicas. 

Cantero Villamil es una figura clave en la historia de la aeronáutica y, tristemente, la segunda y definitiva oportunidad perdida de España de haber sido líder mundial en este sector. Si Juan de la Cierva –también Ingeniero de Caminos que también ha pasado por nuestro blog (enlace)- presentó en 1920 su “autogiro”, en 1943 Federico Cantero tenía lista su Libélula Española, tras muchos años de trabajo, investigación y patentes.  

Hoy en día, los ingenieros de caminos y la sociedad en su conjunto siguen beneficiándose del legado de Federico Cantero Villamil. Sus principios de diseño y sus innovaciones tecnológicas continúan siendo relevantes, especialmente en un mundo donde la sostenibilidad y la eficiencia energética son más importantes que nunca.   

Este es sólo un breve resumen de la vida de este importante, aunque poco conocido para el gran público, Ingeniero de Caminos. Recomendamos la lectura de un detallado documento que editó la Demarcación de Madrid del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, con motivo de la edición 2017 de la SICMA (Semana de la Ingeniería de Caminos de Madrid), cuando se organizó una exposición entorno a su figura, con la colaboración de la Fundación Juanelo Turriano, el Ministerio de Fomento y los descendientes de Federico Cantero Villamil: 

https://cvp.mitma.gob.es/federico-cantero-villamil-1874-1946–un-ingeniero-de-caminos-en-la-vanguardia-de-su-tiempo–(4%3F-edicion-sicma-2017)