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El 14 de julio de 1958 se inauguraban oficialmente las presas de Buendía y Entrepeñas, que se anunciaban en la época como la reserva de agua artificial de mayor volumen de cuantas había en Europa. 

En la misma jornada, se ponía en marcha de forma simbólica uno de los nuevos grupos eléctricos de la presa de Bolarque, representando así la capacidad de producción hidroeléctrica de las dos nuevas presas y del recrecimiento de esta última, cuya obra original había empezado a funcionar en 1910 siendo visitada por Alfonso XIII.  

Con la puesta en marcha de estas obras, se elevaba la producción de energía eléctrica de la “zona centro” que había sido ya incrementada a finales de 1940 con la entrada en funcionamiento de la presa de Almoguera y Zorita, también en el río Tajo. 

En esta misma década se construyó la presa de Estremera, cuyo uso es el riego con agua derivada del Tajo. Es una obra muy peculiar y única en España por su tipología «Ambursen». 

En la zona es destacable también la central nuclear de Zorita (José Cabrera), que aprovechó el embalse del mismo nombre como ayuda a su refrigeración. 

Pero si por algo es conocida esta región, es por ser la cabecera del ATS – Acueducto Tajo Seguro, que empezó a funcionar en 1979 y que envía al Sureste español. 

En definitiva, esta zona de Cuenca y Guadalajara es un punto clave multipropósito (abastecimiento, agricultura y energía), que se basan en el hiperembalse Entrepeñas-Buendía, que lleva en funcionamiento más de 65 años.